Publicaciones - Notas destacadas
Carlos Larsson, Ingeniero Civil-“Preocupa que falten ingenieros porque hay mucho por hacer”
El profesional, de destacada trayectoria, repasa el actual contexto de ejercicio de la actividad y los desafíos hacia adelante.

El Ingeniero Civil Carlos Larsson es uno de los profesionales más destacados en la profesión en Córdoba y en el país, con una larga trayectoria que incluye el ejercicio de la docencia, cursos y seminarios en el exterior, y trabajos en todo el país.

Larsson es actual profesor titular por concurso público de antecedentes y oposición de la cátedra de Hormigón Armado y Pretensado en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Córdoba. Su estudio, en sociedad con la Ing. Mercedes Rizzi, se dedica al proyecto y dirección de obras civiles en general, la especialidad: el campo de las estructuras de hormigón armado. Dos veces recibió el Premio Nacional Deplini, de la Asociación de Ingenieros Estructuralistas Argentinos a la "estructura notable" por las obras.

Entre los trabajos más importantes ejecutados –imposibles de detallar por su cantidad–, se cuentan el Pabellón Verde del Complejo Ferial Córdoba, Transax, el Pabellón 90 de la Fuerza Aérea Argentina, la planta de pintura de Mercedes Benz y la de Sevel, la industrial de Citroën y la de cataforesis de Renault. También se destacan varias de las estructuras de estaciones y subestaciones eléctricas en Córdoba, el Polideportivo de Salta, de La Rioja, de Mar del Plata y el del Club San Lorenzo; estructuras premoldeadas para hípermercados como Carrefour San Isidro, Jumbo, Unicenter Shopping, Zara, Easy y La Serenísima. Desde 1975 el estudio es asesor de Astori Estructuras. Construyó, además, puentes, hoteles, obras hídricas, escuelas y edificios públicos. Ejecutó la estructura premoldeada de la ampliación del Estadio Mario Kempes.

–¿Cómo ve hoy el ejercicio de la Ingeniería Civil? –Los ingenieros civiles están ampliamente demandados por el buen nivel de actividad en la construcción en general. Es evidente que no hay suficientes para cubrir la demanda y por eso es que el mercado busca a otros profesionales que, aunque tienen el alcance de títulos correspondientes y están en consecuencia habilitados por ley para hacerlas, no cuentan con tantos conocimientos específicos como el ingeniero civil en algunas áreas. Por ejemplo, la tarea de dirección técnica de los trabajos de excavaciones, submuraciones, fundaciones y estructura resistente de un edificio lo más común es que no esté a cargo de un ingeniero civil, cuando este es el más capacitado para hacerla si analizamos comparativamente los planes de estudio. Por supuesto que encontramos muchos casos particulares en que, por los años de experiencia acumulados en el oficio, tanto arquitectos como ingenieros en construcciones o maestros mayores de obra igualmente ejercen con idoneidad y responsabilidad esa tarea.

–¿Cómo calificaría el trabajo del ingeniero civil? –En general, el ejercicio de la profesión es una actividad de bajo perfil, que trasciende poco, y la comunidad en general no la advierte. Muchas de las tareas de gran responsabilidad y que demandan mucha dedicación en las obras las realizan anónimamente los ingenieros civiles y especialistas y a la hora de reconocer autores estos figuran en las publicaciones de las obras en un cuadrito titulado casi despectivamente "ficha técnica": allí se citan los profesionales intervinientes de todas las áreas técnicas. A modo de ejemplo para destacar las intervenciones de los distintos profesionales en una obra común de un edificio, ya sea vivienda o de oficinas, podemos citar las tareas que hay que ejecutar para construirlo: a) estudio de suelos para fundaciones: lo hacen geólogos o ingenieros civiles; b) especificaciones para demoliciones, diseño y cálculo de submuraciones, excavaciones para subsuelos y fundaciones: lo hace en general un ingeniero civil especialista en estructuras; c) diseño y cálculo de la estructura resistente: la hace en general el mismo ingeniero civil especializado; d) Instalaciones de agua, gas cloacales, termo mecánicas, de incendio, etc., las hacen ingenieros especialistas. Tampoco la carátula de los planos que se presentan en la Municipalidad registra la participación real sobre estas tareas, las que se suscriben solo a nombre del proyectista general de la obra. En síntesis, lo que quiero destacar es lo silenciosa que es la actividad del ingeniero civil. Esta es una consecuencia de la personalidad y formación por lo cual este profesional se aboca mucho a lo específico de la tarea y poco a la trascendencia mediática de sus obras. La sociedad no tiene cabal conocimiento de las tareas y responsabilidades que asume. Somos poco mediáticos y poco marketineros.

–¿Cuáles son los principales desafíos que presenta la profesión en su ejercicio? –Mejorar el servicio prestado en beneficio de la comunidad toda. Esto se logra con una actualización constante de los conocimientos, ejerciendo con responsabilidad las tareas asumidas y, particularmente, administrando adecuadamente los recursos disponibles de una sociedad. Los costos son definidos con cada decisión en el proyecto de una obra y conforme a ello resultará una eficiente o ineficiente administración de esos recursos. Un desafío de los ingenieros civiles es cubrir áreas donde sus servicios están siendo prestados menos eficientemente por otros profesionales pero no solo peleando por las incumbencias legalmente, sino convenciendo a la sociedad de que están tanto o más capacitados para la tarea que los otros. También cubrir áreas no necesariamente técnicas en cargos públicos y funciones ejecutivas de gobierno, aportando una buena cuota de racionalidad, para lo que estamos bien entrenados. Hemos desarrollado el espíritu crítico porque nuestra formación incluyó constantemente las preguntas: ¿por qué?, ¿para qué?, ¿cuál es la relación costo beneficio?, ¿cuál es la forma más eficiente de llegar al objetivo?, y otros cuestionamientos racionales que contribuyen a la toma de la decisión correcta. Tengamos en cuenta que cada decisión tomada desde una esfera ejecutiva involucra asignación de recursos y que los recursos de una sociedad son limitados. Para la mejora en la calidad de vida las decisiones que afectan a la comunidad deben ser tomadas menos "políticamente" y cada vez más "racionalmente". El desafío de los ingenieros es abarcar también estas áreas de decisión sin creer que por ir en esta dirección reniega uno de su profesión. La formación académica en general aspira más que a acumular conocimientos a desarrollar capacidad crítica de análisis y de decisión, y justamente el Ingeniero, en general, ha sido formado en el desarrollo de este espíritu crítico, tan necesario en la toma de decisión.

–¿Cuáles son las tendencias de construcción que, a mediano plazo, dominarán el escenario? –Los materiales usados en construcción son los mismos desde hace mucho tiempo: acero, hormigón, madera, ladrillos, aluminio, vidrio, etc., y se seguirán usando. Lo que vemos cambiar es la tecnología que incorpora "inteligencia" y "automatismo" a los edificios, por ejemplo, para el ahorro energético y otros beneficios con miras a la sustentabilidad . Vemos como evolución en lo formal el cambio de los diseños en función a las modas, la mayoría de las veces pasajeras. Veo en los proyectistas una tendencia al cambio de forma permanente como buscando la originalidad como premisa y el impacto visual como objetivo en detrimento muchas veces de la funcionalidad, el costo y la durabilidad. Finalmente con esto añaden dificultades de construcción y estiran los tiempos de ejecución. Las formas resultantes de las construcciones, es decir, su aspecto volumétrico general fueron históricamente en gran medida una consecuencia de la tecnología y de los materiales disponibles. Los griegos usaron la piedra para las columnas y para las vigas y sus características mecánicas influyeron en la arquitectura de los templos que hoy admiramos como el Partenón. Las columnas estaban muy cerca unas de otras porque las vigas de piedra no podían cubrir grandes luces. Los romanos usaron el mampuesto adherido con ligantes que solo podía resistir esfuerzos de compresión y como consecuencia de ello surgieron las formas de arco dominantes de grandes construcciones como el Coliseo, los acueductos, etc. Las grandes catedrales del Medioevo se destacan por sus bóvedas que son una extensión del concepto estructural en tres dimensiones del arco que se desarrolla en dos, donde los esfuerzos son solo de compresión. Si hubieran tenido todos ellos la disponibilidad del acero estructural, las formas hubieran sido bien diversas. Es decir que la arquitectura resultante, más allá de la ornamentación adicionada fue en gran parte consecuencia de las posibilidades estructurales de los materiales usados. También la arquitectura de Gaudí fue el reflejo de sus estudios, de cómo ordenar el material en el espacio para que se comportara eficientemente desde el punto de vista estructural y posibilitar así mayores luces libres y alturas. Conociendo el porqué de determinadas formas es que entonces me choca cuando estas se usan caprichosamente con objetivos solo escultóricos. Estas pueden impactar visualmente, pero vistas con espíritu racional, económico y funcional dejan mucho que desear. Aspiro a que en las obras, en general, y las obras públicas, en particular que son realizadas con fondos públicos se haga un mejor y más responsable balance de los aspectos estéticos y de impacto visual, con los económicos, funcionales, de durabilidad y sustentabilidad, ya que los recursos de una sociedad son limitados y los derroches en algunas obras de impacto mediático restan recursos en áreas muy delicadas y resentidas como salud, la educación, infraestructura, etc. La mayor participación de los ingenieros en los proyectos sería beneficiosa en este sentido y esto no tiene por qué restar belleza ni armonía. Téngase en cuenta que la sensibilidad artística es mayormente innata y no se adquiere estudiando, por lo que no es exclusiva de ninguna profesión.

–Los datos estadísticos demuestran que la demanda de ingenieros crece. Sin embargo los inscriptos en la carrera no acompañan esa tendencia. ¿Por qué pasa?; ¿qué podrían realizar los colegios profesionales y las facultades para subsanar esta brecha? –Es preocupante que falten ingenieros porque en Argentina hay mucho por hacer en materia de infraestructura y construcción en general, y esas áreas necesitan del aporte de los ingenieros civiles. Tengo entendido que el promedio del tiempo de cursado de la carrera es de 10,5 años y esto hay que corregirlo porque se están dilapidando recursos lastimosamente. Cada año de más de estudio le cuesta mucho al Estado, o sea, a todos y no es lo mismo que un profesional empiece a prestar servicios a los 25 años que a los 30 para su economía personal y familiar. Se retrasa en el tiempo el aporte útil de un profesional a la sociedad y esto es un desperdicio lamentable. Las carreras de Ingeniería son muy exigentes en materia de tiempo y esfuerzo, con las consecuencias económicas correspondientes; entonces los jóvenes optan por otras alternativas. Hay que imperiosamente reducir la extensión de muchas materias que se han sobredimensionado exageradamente y han imposibilitado a la mayoría de los alumnos cumplir con todas las exigencias para llevar al día sus estudios y no retrasarse. Hace 40 años que soy docente en la Facultad de Ingeniería de la UNC y siempre he sido crítico en estas cuestiones, pero no intervengo en estos asuntos. Mi dedicación a la Universidad es simple. Atiendo la cátedra de la que soy profesor titular: Hormigón Armado y Pretensado. Sé que los colegas que discuten los planes de estudio y sus contenidos son conscientes de este problema y están actuando en este sentido. Lamentablemente hay muchas cátedras que tienen la libertad de ampliar los límites de los contenidos por encima de los tiempos disponibles de los alumnos y esto debe ser corregido por la autoridad, ya sea la Escuela a que pertenece la cátedra, o los consejos académicos que tienen incluso representación estudiantil. Hay un hecho muy positivo en la Facultad de Ingeniería y es que cada vez hay más profesores con doctorados o maestrías y esto sube la calidad académica, esencial en una universidad, pero no deben caer en la tentación de enseñar todo lo que saben en los cursos de grado. Se debe descomprimir el actual caudal de conocimientos para trasladarlos a los cursos de posgrado y de especialización. Con menos tiempo demandado para los alumnos, se puede cumplir con la currícula sin afectar el alcance de los títulos. La enseñanza de grado en ingeniería debe ser conceptual, con más énfasis en la comprensión de los fenómenos físicos y menos en las matemáticas de modo de contribuir al desarrollo de la capacidad de resolver ante situaciones nuevas. Veo a la Ingeniería más como un arte que como una ciencia exacta por lo que tenemos que desarrollar más la creatividad y concentrarnos menos en la acumulación de conocimientos enciclopédicos. A las ciencias exactas las debe usar el ingeniero como una herramienta más. Hoy en que las computadoras se ocupan de resolver complejos problemas físicos y matemáticos, el ingeniero debe ser capacitado para el correcto planteamiento de los problemas y la correcta interpretación de los resultados de cálculos y planos que hacen tan eficientemente los ordenadores. Los colegios profesionales deben trabajar codo a codo con las universidades en esta dirección, a los efectos de producir más profesionales en menos tiempo, o sea ser más eficientes en la enseñanza. La búsqueda de la excelencia se vuelve negativa si no tienen en cuenta los tiempos disponibles y lógicos en que una Universidad debe producir un profesional, particularmente en el área de la Ingeniería. Aspiremos a producir buenos ingenieros en sólo seis años, se puede.

–¿Entiende que la formación académica está acorde con los requerimientos del mercado laboral?, ¿qué cambios o modificaciones deberían introducirse? –Creo que la universidad pública tiene la obligación de generar los profesionales que el mercado laboral necesita con la formación académica pertinente. La universidad tiene que estar atenta a las necesidades del mercado y no abstraerse de él. En esto pueden colaborar, como dijimos, los colegios profesionales haciendo conocer a la universidad las demandas y necesidades del mercado. Por otro lado, si el Estado ofrece educación gratuita, tiene el derecho de fijar cupos para formar los profesionales que necesita el país. Deberá limitar los cupos de las profesiones que exceden en número a lo necesario y luego no tienen buenas salidas laborales, e incentivar los ingresos en las carreras más requeridas por el mercado. Indudablemente faltan ingenieros. En las universidades pagas podrá ser distinto. Hay que tener bien en claro que la universidad puede ser gratuita para los alumnos pero que no es gratuita para toda la sociedad en su conjunto con cuyos impuestos funciona. Con el esquema actual, lo peor es que los estudiantes de menores recursos tampoco pueden estudiar porque hay muchos otros costos involucrados con el estudio que están fuera de la universidad. Termina siendo gratuita para los más pudientes, solventada por los impuestos en general que paga la población incluidos los impuestos al consumo de los que menos tienen. Deberían existir becas para los estudiantes de menores ingresos y los que puedan que paguen, previa selección a cargo de asistentes sociales. Los créditos por devolver con los ingresos de la profesión son una alternativa también interesante.

Competencias "Discusiones por incumbencias habrá siempre y está bien que cada colegio defienda lo que honestamente sienta que son los derechos de sus matriculados para llegar al un justo equilibrio en la distribución de las tareas profesionales", explica el ingeniero civil Carlos Larsson.

Al respecto considera que hay aspectos del ejercicio profesional que son más importantes que las incumbencias: "En Argentina, el título académico habilita para el ejercicio pleno de la profesión hasta en las obras de máxima complejidad y envergadura y esto es un desatino. Lo que corresponde es que el titulo sea solo académico y sea condición necesaria pero no suficiente para el ejercicio profesional en forma independiente. Los graduados recién egresados en el área de la construcción deberían hacer prácticas supervisadas al menos durante dos años para ejercer la profesión en forma independiente, asumiendo recién entonces y previo a un examen de estado las responsabilidades correspondientes".

De todos modos, agrega, el sistema debería hacer que el ejercicio independiente de la profesión comience por "asumir responsabilidades en obras de pequeña escala para ir pasando gradualmente a las de mediana y gran escala. Las primas de seguro contra mala praxis profesional deberían ser obligatorias como es el seguro contra terceros de los automóviles y podrían ellas por si solas regular automáticamente este aspecto porque serían muy onerosas o directamente inviables para los profesionales con escasa experiencia. De esta manera se garantizaría mejor, por ejemplo, la seguridad de las construcciones, aspecto este que deja mucho que desear a juzgar a modo de ejemplo por los frecuentes colapsos de estructuras como la reciente del edificio de 10 plantas en Buenos Aires".

"Es importante destacar que poco es lo que pueden hacer en este sentido las inspecciones del Estado municipal, ya que más allá del proyecto de la obra aprobado, la mala praxis involuntaria o la negligencia puntual pueden ocurrir al día siguiente de la visita del inspector. Destaco lo que no es común escuchar en los medios periodísticos y es que la ley en ese sentido es muy clara y deposita toda la responsabilidad en el profesional que firma como director técnico de la obra. La responsabilidad técnica ni siquiera es de la empresa constructora o del propietario que contrata para eso los servicios de un profesional. En conclusión, además de discutir la incumbencia de un titulo deberíamos discutir sobre cómo determinar la real capacidad de un profesional en particular para ejercer una determinada responsabilidad, cualquiera sea su título habilitante. Las tareas de la construcción son cada vez más diversas y complejas y cada vez más deben ser desarrolladas por expertos especializados en cada temática. Como especialista en estructuras veo mucha audacia en profesionales no especializados en el tema al asumir responsabilidades en direcciones técnicas en esta área. Hay que reconocer que, a veces, la escasez de especialistas lleva a recurrir a profesionales de un perfil más generalista para estas responsabilidades. La solución es la formación de más especialistas en las áreas que acusan deficiencias en la actuación profesional", dice Larsson.

–En este contexto, ¿cuál es el rol que deben cumplir los colegios profesionales? –Además de velar por los intereses corporativos de sus matriculados, actividad necesaria como defensa ante el avance invasivo o excluyente de otras profesiones, desarrollan muchas otras actividades en beneficio de sus matriculados e incluso de sus comitentes, ya que regulan la relación entre ellos para evitar abusos de ambos lados en la relación contractual. Me consta el constante y proficuo trabajo en muchos frentes del Colegio de Ingenieros de Córdoba. Esta revista es un ejemplo de ello.Volver a notas destacadas
¿QUE ESTA BUSCANDO?